El cambio es
entendido como una modificación ocurrida en el entorno del trabajo, representa
un aspecto importante en la innovación de las organizaciones y en su capacidad
de adaptación para responder a las diferentes transformaciones del medio
ambiente interno y externo (Malott, 2001; Chiavenato, 2002; Armenakis y
Bedeian, 1999, citados por García, Gómez y Londoño, 2008).
Muchas
organizaciones, por el deseo de mejorar su situación, deciden replantearse la
forma en la que el trabajo está siendo realizado en la
organización. De este modo, se plantea
un proceso de cambio que abarca todas las actividades
dirigidas a ayudar a la organización, para que en ésta se adopten
nuevas actitudes, nuevas tecnologías y nuevas formas de
hacer negocios.
Para que las
organizaciones conozcan sus debilidades y las conviertan en fortalezas, deben realizar diagnósticos organizacionales, ya que estos permiten conocer la
situación real de la organización, ayudando a resolver problemas que se
presenten en la organización o bien aprovechar las oportunidades para seguir
mejorando los procesos de la organización.
Los líderes no
solo deben dar órdenes, o motivar a los demás, si no también deben ser
líderes auténticos, es decir mostrar sus valores éticos, morales y también
ayudar a sus subordinados para realizar sus actividades de la mejor manera
posible, para el beneficio propio y también de la organización. El
ejercicio del liderazgo en cualquier actividad es premisa indispensable para
lograr la calidad y cambio de cualquier estructura organizacional.
El cambio en la
cultura es uno de los más difíciles de lograr ya que conlleva una
transformación profunda que impacta a los valores, políticas, conductas y
normas que la definen. Para que el cambio cultural pueda tener éxito, primero
deben cambiar los altos mandos, para posteriormente ir cambiando los niveles
inferiores.
La calidad del
ambiente de trabajo requiere de cambios estructurales, profundos y de esfuerzos
de reingeniería para suplantar el paradigma antiguo por un nuevo paradigma: el
de calidad total.
Kurt Lewin, en la
teoría de cambio, menciona los pasos para el cambio organizacional:
1. Sentir que en
verdad hace falta un cambio.
2. Tener muy
clara la visión.
3. Tener muy
clara la situación actual, incluyendo al sistema administrativo, sistema
tecnológico, y al sistema humano.
4. Comparar la
situación actual con la que habrá en el futuro deseado.
5. Definir
necesidades y recursos.
6. Diseñar las
estrategias para alcanzar las metas.
7. Crear
actividades, responsabilidades y horarios.
8. Evaluar
resultados.
Los
individuos de cada organización no acostumbrados a cambios, tienden siempre a
quedarse y hacer las mismas actividades todo el tiempo, así que puede haber dos
reacciones de estos individuos ante este cambio, la negación y la afirmación.
Los individuos tienden a reaccionar o a resistirse a nuevos hábitos por tres
razones, porque no saben, porque no pueden y porque no quieren.
Las
organizaciones actuales deben someterse a la innovación y al cambio, no sólo
para prosperar, sino simplemente para sobrevivir en un mundo de mayor
competencia. Adicionales a estos cambios estructurales, las organizaciones
actuales enfrentan la necesidad de un cambio drástico en su cultura y
estrategia, y de innovaciones rápidas en tecnología y productos para poder
sobrevivir y ser competitivas.
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"El cambio es la metafísica de nuestra era"
Warren Bennis
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